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II Salón de los Vinos del Bierzo

29 Ene
Un año más la D.O. Bierzo nos da la oportunidad de valorar sus mejores vinos elaborados con las variedades Godello y Mencía. Así, de la mano de nuestros amigos Mar y Enrique de Calduch Comunicación, se ha celebrado en el Hotel Villamagna de Madrid el II Salón de los Vinos del Bierzo, con participación de más de 30 bodegas y 100 vinos presentados. No los catamos todos.

 

 
No está de más facilitar unos datos de esta D.O. que ha duplicado en los dos últimos años su cifra de ventas, apoyadas en una calidad en imparable ascenso tanto en vinos blancos como en tintos.

 

 
Fue llamada Bergidum por los romanos, de donde procede su nombre, y a ellos se deben las primeras plantaciones de viñedos. Sus vinos fueron comentados por historiadores como Estrabón y Plinio, haciéndose eco de su fama en toda la península. Posteriormente fueron los monjes cistercienses los que contribuyeron a la expansión de las viñas, que se mantuvo constante hasta la llegada de la filoxera en 1891, que acabó con más del 90% de las vides, hasta que comenzó la replantación con cepas de pie americano a principios del siglo pasado.

 

 
La comarca se encuentra situada al noroeste de León, con una superficie de viñedo de aproximadamente 3.700 Has., que al  estar ubicados en una gran depresión con laderas que no superan los 800 metros, con suelos compuestos de cuarcitas y pizarras en la parte alta, y pardos arcillosos en la baja.  Al estar protegida de las borrascas atlánticas por la Sierra de los Ancares, goza de un microclima especial con alguna influencia continental, muy apropiado para el cultivo del viñedo. Igual de buenos para potenciar la calidad de las uvas, son la pluviometría entre 700 y 750 mm. y las horas de insolación que oscilan entre 2.100 y 2.200 al año. Luego dependerá como en cocina, de la habilidad de los enólogos para elaborar un buen producto acabado, pero desde luego la base les ayuda muchísimo.

 

 
Las variedades permitidas por el Consejo Regulador son Godello, Doña Blanca, Palomino y Malvasía para blancos y Mencía y Garnacha Tintorera para tintos. Sus vinos blancos son especialmente adecuados para maridar con platos de pescado y marisco, y se comportan muy bien con, p.ej., merluza en salsa verde, almejas a la marinera, bacalao a la brasa, vieras a la gallega, zamburiñas a la plancha…etc., y los tintos acompañan perfectamente al pulpo a la gallega, rodaballo al horno, chipirones encebollados, arroz caldoso con setas, cecina, botillo y todo tipo de guisos de legumbres. Qué aproveche.

 

 
El Bierzo es una comarca que hemos visitado en varias ocasiones, tanto en la búsqueda de nuevos vinos que incorporar a nuestra antigua vinoteca, como en viajes de enoturismo con alumnos. Por eso, en esta ocasión, nos hemos saltado las catas de las bodegas conocidas y centrado en la búsqueda de las novedades que el Salón nos ofrecía que, por cierto, han sido muy satisfactorias. Insisto en ello: los vinos que relacionamos son las novedades que hemos seleccionado por su calidad y su precio. En modo alguno los estamos comparando con aquellos ya catados y de excelente resultado. Buscábamos productos nuevos.

 

 
Y comenzamos con una Bodega que deja en evidencia lo comentado en el párrafo anterior, porque sus vinos ya fueron valorados en el Salón del año pasado, pero  que por acuerdos anteriores con otras bodegas, no encajaron entre los elegidos para los pedidos del Club. Este año seguro que entrarán. Me refiero a Bodegas Aurelio Feo y a sus propuestas elaboradas con uva Mencía 100%. Esta vez no pudimos catar el Montelios porque -¡mala suerte!- se había agotado, cosa que no me extraña, pero volvimos a saborear la excelencia de Cruz de San Andrés, el más joven de las tres propuestas con un leve paso por barricas de roble americano y francés y como segunda y última cata, el Buencomienzo, otro monovarietal de Mencía con 12 meses de crianza en roble francés y americano.

 

 
El primer descubrimiento fue Bodegas Teijón San Miguel, ubicadas en Cacabelos, que elaboran sus vinos bajo el nombre genérico de Primus, A principios de esta década, tres amigos apasionados de la viticultura, Julio, José y Amando, pusieron todo su empeño y saber para sacar adelante un proyecto de elaboración de vinos de calidad, que hoy se plasma en sus tres propuestas: el joven Recentia y los roble La Fugueira y El Valín, con 8-9 meses de crianza en barrica. Nos decidimos por el último que nos entusiasmó. Un color rojo picota muy cubierto, con nariz intensa sobresaliendo los frutos rojos y especias y torrefactos del roble en un ensamblaje justo. Boca suave, franco, amplio, de paso elegante, largo y persistente. Su producción no sobrepasa las 8.000 botellas, por lo que estaremos muy pendientes para no quedarnos sin stock.

 

 
De Villadecanes fue nuestra segunda propuesta: Viña Migarrón de Bodegas Bernardo Alvarez, otro Mencía 100% con precioso color y alta intensidad aromática. Fresco y muy agradable, supera todo lo que esperamos encontrar en un vino joven de esta variedad.

 

 
Ubicada en Parandones, en un precioso paraje natural, se encuentra nuestra tercera y última propuesta, Bodega Silva Broco. Una bodega familiar que lleva desde el 2002, aunque su experiencia se remonta a tres generaciones de viticultores,  luchando por sacar adelante una filosofía vinícola que comienza en el viñedo y acaba en el embotellado, poniendo alma, corazón y sabiduría en la elaboración de vinos que reflejan como pocos el terruño de donde provienen. Catamos primero el Lagar de Caxán monovarietal de Godello, que nos impresionó por su complejidad aromática y elegancia en boca, y luego su hermano Mencía 100% del mismo nombre, explosión de fruta madura con suaves notas minerales, amplio en boca con una estructura magnífica, largo y persistente. Extraordinarios los dos.

 

 
Eso fue todo. Otras catas sólo hicieron confirmar que las bodegas más nombradas de la D.O., siguen en una línea ascendente. Si les dais una oportunidad, seguro que no os defraudarán.

 

 
El Caledonio
 
 

Violencia de género

22 Ene
En el Senado

En el Senado

Una reunión de amigos sin más propósito que tomar unos vinos y charlar de lo humano y lo divino, y por supuesto, del triunfo de esa cosa llamada Trump, acabó en una interesante discusión sobre esa lacra que llamamos violencia de género. Cada uno, con más o menos pasión según su género y entender, puso sobre la mesa la evolución de esta sinrazón, los orígenes y las medidas que podrían tomarse para acabar con ella.

 

 
Si partimos de la base de que las tres religiones monoteístas que acogen en su seno a la mayor parte de la población mundial, tratan a la mujer como un mero objeto reproductivo, falta de entendimiento, sujeta a pasiones pecaminosas (¿?), e incapaz de llegar a las cotas intelectuales de los hombres, no es de extrañar que recibiendo esa educación desde niños, nos hayamos convertido siglo a siglo en unos borricos con y sin alforjas. Así que la primera conclusión del grupo fue que hay que comenzar por la educación tanto en el colegio como en el seno de la familia, erradicando el machismo que descarado o sutil, impera en la sociedad actual.

 

 
Verdad es que si nos horrorizamos de forma generalizada por esta violencia sin sentido, es porque estamos mucho más sensibilizados que hace años. En mis tiempos felices de adolescencia no tenía mucha importancia que digamos, el que el marido le diera alguna paliza que otra a su mujer. “Algo habrá hecho” era el comentario más usual. Las bromas eran también del tipo “nada más levantarte, dale una paliza a la parienta; seguro que hace algo a lo largo del día para merecerla”. Sin comentarios.

 

 
Los roles unívocos asignados desde el nacimiento para hombres y mujeres, posibilitan que los matones colegiales que abusan de sus compañeros, sean chicos o chicas, tengan un excelente caldo de cultivo para continuar haciendo el cafre en su adolescencia y en sus relaciones adultas con el sexo opuesto. La frustración de su incompetencia para el estudio o conseguir un puesto de trabajo donde se sientan realizados, les lleva a volcarla sobre los más débiles, sean compañeros de estudio o mujeres. Es normal que el porcentaje de asesinos tenga también un elevado componente racista y xenófobo además de machista.

 

 
Más o menos de acuerdo con el tema de la educación desde la cuna, tanto para hombres como para que las mujeres conozcan sus derechos y libertades, pasamos a los cambios producidos en la Ley que legisla estos delitos. Unánimes en resaltar su endurecimiento y en que más del 90% de los casos juzgados, han terminado en condena firme para el acusado.

 

 
El “pero” se produce cuando se habla de prevención de estos delitos. Se calcula que más de 600.000 mujeres sufren al año violencia doméstica y que sólo unas 125.000 denuncian los hechos, bien por el miedo a su pareja o a su indefensión económica que las deja, por falta de trabajo, en manos de sus maltratadores. Se me ponen los pelos como escarpias si pienso que estoy conviviendo con un número de malas bestias semejante.

 

 
Los Presupuestos del Estado siguen disminuyendo la cifra destinada a combatir esta lacra social. Hemos pasado de los 35 millones del 2010, a todas luces insuficientes, hasta los 25 del 2016 previendo una nueva bajada para este año. Y no sólo se necesita dinero para proteger a las mujeres amenazadas, porque también están los niños. ¿Cómo queda la protección y seguridad de los menores afectados por estos hechos? ¿Tienen ayuda sicológica suficiente? ¿Se les ayuda también en sus estudios, en su desarrollo como personas, en asumir la horrible violencia familiar que han sufrido? ¿Hay partidas presupuestarias asignadas? Nada, cero euros para cumplir el Convenio de Estambul, en el que se fijaban las líneas que hicieran posible una mayor protección de los menores con visitas programadas por el juez a padres condenados por maltrato. Se consignan más fondos para las asociaciones antiabortistas que para las de mediación familiar.

 

 
Que no hay suficientes medios parece claro. Si no, no se entiende como casi el 20% de las mujeres que han denunciado maltratos y conseguido que el juez dicte sentencia de alejamiento o cárcel, hayan sido asesinadas posteriormente. Estos datos hacen que el número de mujeres que denuncian, baje sustancialmente por creer que no sirve de nada y que sólo les generará más problemas.

 

 
El tema acaba (el vino también), con la comparación entre el dinero que se asigna para erradicar la violencia doméstica y el terrorismo. Para este último, el CNI se lleva aproximadamente diez veces más, sin contar lo presupuestado para los servicios de los cuerpos de seguridad que se encargan de este tema. Y está muy bien y hay que aplaudirlo. Desde el 2004, año del terrible 11M, se han detenido a más de 300 yihadistas y desarticulado las células terroristas que los amparaban, con planes, sirva como ejemplo de muchos otros, para atentar en el Santiago Bernabéu en día de partido. Así se han evitado incontables muertos y heridos y, de hecho, después del 11M no hemos tenido ninguno en España.

 

 
Pero, y aquí viene otro “pero”, ¿no se podría hacer algo parecido con la violencia de género? ¿No se podría bajar la cifra de más o menos 700 mujeres asesinadas en estos mismos años, al igual que se ha hecho con las cifras del terrorismo? Alguien del grupo apuntó que hasta en eso hay discriminación. En la violencia de género mueren las mujeres; en el terrorismo muere cualquiera, entre ellos hombres, que a la postre son los que legislan. ¿Demagogia? Lo que está claro es que la protección es insuficiente, vistos los resultados que se obtienen. No tiene sentido sufrir la violencia física o psicológica, después la derivada de denunciar a la pareja y posteriormente, la que se podría evitar si se asignaran más medios, en muchos casos la muerte.

 

 
Al final me convencieron y como se ve en la foto del artículo, me fui al Senado a cantarles las cuarenta a sus señorías.

 

 
El Caledonio
 
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…Y ahora las dietas milagrosas

14 Ene
Tripita navideñaDespués de muchos años he vuelto a ver Mondo Cane, aquél famoso film-documental de los años 60’ que levantó tanta polémica. Uno de sus reportajes está dedicado a una tribu africana que se pasa dos años malcomiendo, pero que al cabo de ese tiempo hacen una fiesta, la fiesta del cerdo, donde sacrifican a cientos de estos animales y se ponen como el Quico durante unos días. Salvando las distancias, parece que en las navidades llevemos sin comer lo suficiente durante los once meses y medio anteriores y por lo tanto, realizamos una ingesta a todas luces exagerada. Luego, después de Reyes, intentamos ponernos la ropa que hace menos de un mes nos cabía perfectamente, y nos damos cuenta que si somos tan cabezones de intentar meter nuestras carnes en ella, vamos por la calle con la cara roja y los ojos saltones, producto de una asfixia vascular importante. Sólo nos falta llevar al cuello un cordel con una chapa que ponga Revilla o Cantimpalo. Véase la tripita navideña de la foto.

 

 
¿Solución? ¡Hay que ponerse a dieta, pero ya! ¡Esto no puede seguir así! Buceamos en Google y en las revistas de peluquería para informarnos de las últimas novedades en dietas de adelgazamiento y, como no tenemos claro qué es lo mejor para nuestro metabolismo y no queremos ir al endocrino porque cobra una pasta, comenzamos a hacer las que más rapidez prometen en la pérdida de peso. Son las que sacan fotos de “antes y después”, casi siempre con dos personas distintas o retocadas con Photo Shop. Nos da igual. ¡Guerra a esos kilos de más!

 

 
Por su sencillez elijo para comenzar la llamada Detox, también llamada “dieta de las estrellas” por la multitud de actrices que la han promocionado. Se trata de meter en la batidora un montón de verduras variadas y reducirlas a una especie de salsa-zumo. Me duró poco. Probé una cucharada del mejunje verdoso y me supo a rayos, pero aprovechando que no cerré bien el vaso cuando le volví a dar al botón de batir y aquella masa informe me bañó la cara y pecho, me fui al baño a lavarme y aproveché para hacer unas risas fingiendo ser Linda Blair en El exorcista y declamar ante el espejo aquello de “¡Mira lo que ha hecho la cochina de tu hija!”. Me salió de fábula. No así lo de girar la cabeza 360º.

 

 
Tengo que decir que el aguacate no es precisamente una de mis frutas preferidas, ni como tal, ni como acompañamiento de otros alimentos, sean gambas, salmón, chocolate o el famoso guacamole, pero en el artículo del especialista Sean McFatty, publicado en la prestigiosa The Science Thymus, se explica con claridad las ventajas que tiene para dietas de adelgazamiento porque es muy saciante. Lo creo, me como una cucharada y me quedo ahíto para varios meses. Así que nada, aguacate va, aguacate viene. Como saben los que me conocen, no soy nada propenso a odiar a nadie, ni siquiera a esos políticos que todos tenemos en mente, pero tengo que confesar que he llegado a odiar con vesanía a semejante mezcla de fruta, hortaliza, verdura y pasto para conejos. Menos mal que mi afán por el conocimiento a través de la lectura, me llevó a leer otro artículo del Dr. mejicano Ahuacal Hala, donde dejaba claro que el aguacate sí, pero que su bondad para adelgazar era muy cuestionable, ya que aporta demasiadas calorías en relación a su peso, y que sólo hay que ver cómo le sientan los trajes a los mariachis, por lo que dejé de comerlo con inmensa alegría. Gracias Ahuacal Hala. Siempre estarás en mi corazón.

 

 
Otro dietista, esta vez el Dr. británico Mandy Bhula, recomienda masticar 25 veces cada bocado y yo, que soy muy obediente, me senté ante un plato de judías pintas con arroz aliñadas con un poco de chorizo picantito y comencé a comer. Me gusta sentarme a la mesa a las 14,30 horas, con puntualidad británica dicen. Bueno, pues dos horas después seguía masticando judías y dando cabezadas de sueño. Para mí, la siesta de 15,30 a 17,30 es sagrada, así que terminé engullendo lo que quedaba en el plato, rebañando con pan el caldito y sacando del horno el solomillo de cerdo con jamón a las finas hierbas que tenía de segundo. Que por cierto, ya comenzaba a estar frío. Y me lo zampé en un santiamén. Y así no hay quién adelgace.

 

 
Me paso a la dieta de la limonada, que consiste en estar todo el día a base de esa bebida sin acompañarla de aperitivo alguno. Utilicé la receta ancestral zamorana de la familia de mi jefa, que consiste en, a saber, dos litros de vino blanco, cuatro limones partidos, medio kilo de azúcar y un vaso de Cointreau. Adelgazar, lo que se dice adelgazar, no adelgacé ni un gramo, pero pasé un día de lo más agradable y soñoliento, sin perder ni un momento la sonrisa feliz que iluminaba mi cara. He pensado que a lo mejor, la receta no era la más idónea, pero quién sabe.

 

 
Sin perder la esperanza de adelgazar y teniendo claro que casi toda la fruta me gusta muchísimo, comencé con la monodieta. Ya sabéis, comer durante uno o dos días sólo una variedad de fruta sin mezclarla con otras. Yo elegí la fresa por aquello de que tiene mucha vitamina C, buena para evitar catarros en estos tiempos invernales. Me pesé al final del segundo día y no sólo no había perdido ni un mísero gramo, había ganado casi 300. La abandoné sin más, aunque no dejo de pensar que quizá no debería haberlas mojado en chocolate ni acompañarlas con un par de copas de cava.

 

 
Hay otras muchas en las que tienes que comer sólo los preparados de las Empresas que las publicitan. Casi siempre sobres para hacer batidos, barritas energéticas, zumos, combinados de sirope, orina de embarazada (¡!), hormonas glipoproteicas… en fin, cosas que no sé si adelgazan, pero seguro que deprimen y lo único que consiguen es hacer ricos a muchos cantamañanas.

 

 
Como no soy nutricionista, sólo puedo aconsejar de forma muy subjetiva la que yo creo que si no adelgaza, por lo menos no engorda y da felicidad. Eso sí, dos horas diarias de caminata a buen paso son imprescindibles para mantener el buen tipo.

 

 
Desayuno:      -Zumo de naranja.
                       -Huevo frito con una (ojo, una) loncha de bacón.
                       -Pan necesario para el pringue.
                       -Café con leche.
                       -Dos porras o cuatro churros. (A elegir, no todo).
Tentempié:      -Media docena de ostras. (Pueden cambiarse por zamburiñas).
                       -Una copa de cava o albariño. (Se puede alternar).
Almuerzo:        -Plato de legumbres (fabes con almejas, lentejas con chorizo…).
                       -Pescado o carne a la plancha o al horno. (Se admite fritura).
                       -Pan, vino y café. (Prohibidos los postres dulces y los chupitos)
Media tarde:    -Platito de jamón cinco jotas con palitos de pan.
                       -Copita de Fino o Palo Cortado.
Cena:               -Plato de sopa (de picadillo, de ajo, de fideos con gambas y chirlas…).
                       -Dos filetes de cinta de lomo con patatas o similar.
                       -No más de 100gr. de pan.
                       -2 copas de vino máximo.
Nota: Las ensaladas deberán tomarse acompañando el almuerzo o la cena, pero sin sustituir, insisto, sin sustituir a ningún plato. El que algo quiere, algo le cuesta.

 

 
¡Qué la fuerza os acompañe!

 

 
El Caledonio
 
 

Fiestas de Navidad (recuerdos)

17 Dic
antonio-ninoApenas repuesto de las pasadas llegan las nuevas fiestas de Navidad, un indigesto trago que hay que beberse año tras año. Seguro que los niños pequeños, -menores de cuatro años-, las disfrutan conmemorando la magia que conlleva el nacimiento de un niño-dios, los Reyes Magos de Oriente y del malísimo Herodes que mataba recién nacidos a mansalva, la colocación del Belén, los mazapanes, turrones y demás delicatessen y, sobre todo, las vacaciones colegiales y los regalos. Pues estupendo; por hacer más felices a los niños, lo que sea preciso hacer se hace. Ya tendrán tiempo de averiguar que si hubo nacimiento virginal, desde luego no fue en estas fechas, más bien en primavera, que los Reyes Magos no eran reyes y que primero fueron dos, luego tres y hasta el siglo IV ni siquiera la iconografía presentaba a uno negro, y que el malísimo Herodes había muerto pocos años antes de la supuesta “matanza de los inocentes”. En un año más, habrán descubierto también que los regalos los traen los padres y que poner en la mesa del salón agua para los camellos y anís y pastas para los Reyes es una solemne pavada. El anís y las pastas se lo toman los padres y con el agua riegan los geranios.

 

 
Personalmente prefiero las Saturnales. Por lo menos no engañaban a nadie y pese a que se celebraban en estas fechas en honor del dios Saturno y el fin de las tareas agrícolas del invierno, la chirigota, la bacanal, y el juego lúdico marcaban las celebraciones festivas. Una risa. Cuando la Iglesia Católica hizo coincidir el nacimiento de Cristo con estas fiestas a fin de dotarlas de una espiritualidad religiosa más acorde con sus preceptos, no podía seguramente pensar que al cabo de los años el mercantilismo más feroz acabaría con cualquier signo mayoritariamente eclesiástico, más allá del consabido Belén, ahora en lucha constante con el Árbol de Navidad (más barato), y los cánticos de villancicos más o menos graciosos. Actualmente la Navidad no la marca el calendario, la marcan las Empresas.

 

 
A los cinco añitos hubo dos hechos que me dejaron profundas huellas. El primero descubrir que tenía razón Genaro “el Culebra” y que los regalos los ponían los padres mintiendo como bellacos su procedencia, y de ahí el dicho de que “no te puedes fiar ni de tu padre”, y el segundo, que aprendí a leer, uno de los regalos más preciosos que me ha dado la vida.

 

 
En estas fechas lo que más valorábamos en la pandilla eran las vacaciones. Eso y los sutiles cambios que se producían en cosas que constituían en sí mismas una rutina inquebrantable. Julián, el pobre que todas las semanas llamaba a la puerta para recibir su mendrugo, los 25 céntimos y el cigarrillo de Bisonte o Caldo de Gallina, obtenía además en estas dos semanas de fiesta un trozo de chorizo y otro de tocino para una cena regia. Lo más de lo más gastronómicamente hablando. A veces, si las horas extras de mi padre habían aumentado la paga navideña, mi madre acompañaba el donativo con un cucurucho lleno de pastas salmantinas, lo que le venía estupendamente a nuestro pobre ya que con una perronilla se sacia a una persona durante todo un día y dado que para tragarla hace falta mínimo un litro de agua, es incluso buena para la salud. Si se puede, es mejor utilizar vino en lugar del agua, que es todavía más sano. ¡Dónde va a parar!

 

 
A la puerta llamaban continuamente los trabajadores de todas las profesiones que tenían que ver con el mantenimiento del barrio, desde el sereno hasta el barrendero. Todos entregaban una pequeña octavilla con aleluyas referidas a su quehacer y pedían el “aguinaldo”. Hace poco, dentro de un libro de Julio Verne que todavía conservo desde los años 60’, encontré una de estas hojas petitorias que el barrendero nos había dejado. Un dibujo a plumilla de un operario barriendo con el cepillo una montaña de hojas y unos preciosos versos que decían:
 
                        Hojas del árbol caídas
                        Juguetes del viento son
                        Gracias a los barrenderos
                        Madrid brilla como el sol.
 
¿No se merece esta inventiva los 50 céntimos de peseta que por lo menos recibía a cambio? Ahora, con la estupidez atronadora de máquinas que te enervan, sea para barrer las hojas, cortar el césped, podar las arizónicas…etc., que ni se les ocurra pasar a pedir nada. Eso sin contar que Madrid no brilla desde hace años, más bien está como una pocilga.

 

 
Creo sinceramente que mi postura política comenzó con los versos de José Jackson Veyán sobre los Reyes Magos. El poema se titula La Noche de Reyes y después de describir el ambiente en un Madrid de principios del siglo XX, se centra en la figura de Manolillo, un niño que vive en una buhardilla insalubre, con un padre sin trabajo y una madre ciega y que, por supuesto, carece de zapatos para poner en la ventana, lo que según el autor le descarta automáticamente como receptor de regalos. Antes de pedir la solidaridad de otros niños para que le den parte de sus juguetes, los versos que me impactaron son estos:
 
                        ¡Casi todos los niños
                        Sueñan gozosos!
                        ¡Él no espera sorpresas
                        De madrugada!
                        ¡Esos Reyes de Oriente
                        Tan generosos
                        A los niños descalzos
                        No les dan nada!
 
¡Pues vaya porquería de Reyes Magos! ¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión! Bueno, esto último no lo pensaba entonces, entre otras cosas porque me habrían metido en un correccional, pero la semilla de las ideas venideras ya estaba sembrada.
 
Qué no se diga que soy un asocial: ¡Felices Fiestas!
 
El Caledonio

 

 
 

Pedir un vino

11 Dic
antonio-en-budapest-1Alguna vez, en otros artículos, me he quejado de la cortedad en las propuestas que ofrecen bares y restaurantes en el servicio de vinos por copas. Abundando en este tema se habló largo y tendido en la presentación de la guía “Sin Mala Uva” el pasado 28 de Noviembre, haciendo hincapié en la omnipresencia de lo que llaman las “tres R”, a saber, Rioja, Ribera y Rueda. Y así, en el 99% de las veces que preguntas en un bar qué tintos tienen para, por ejemplo, tapear, la única respuesta que te dan es la elección entre los vinos de las dos primeras D.D.O.O. Ni que decir tiene que el verdejo es la única posibilidad de tomarse un blanco, entre otras cosas porque no tienen conocimiento de que en Rueda también existen excelentes Sauvignon Blanc.

 

La comodidad de lo conocido prima sobre la variedad que implica estudiar las características de los vinos de otras regiones españolas y poder así aumentar la oferta. El camarero piensa que para lo que le pagan bastante tiene con poder nombrar estas tres D.D.O.O. sin trabucarse, y el dueño que eso es lo que demandan los clientes y mejor no meterse en camisa de once varas. Y el consumo de vino sigue cayendo año tras año.

 

No me cansaré de decirlo: tenemos el viñedo más grande del mundo, con una diversidad climática y de suelos que son capaces de darnos una variedad de aromas y sabores difícil de encontrar en cualquier otro país, pero como tenemos tanto, ni siquiera somos capaces de valorarlo y así nos pasa, pedimos un Rioja como si fuera un vino monotemático sin preocuparnos de la o las variedades con las que está elaborado. Un Rioja es un Rioja y punto. Pues no, la diferencia de un monovarietal de Tempranillo y otro de Maturana Tinta de esta D.O., es parecido a la que se produce cuando comemos Patatas a la Riojana o un contundente guiso de caparrones. Los dos platos son riojanos, pero se parecen como el famoso huevo a la no menos famosa castaña.

 

Tampoco me cansaré de decir que la labor de un enólogo se parece a la de un cocinero. Éste hace platos con distintos ingredientes y el primero hace lo mismo pero con los vinos. Por eso me resulta gracioso (a veces), la distinción que oigo continuamente a mi alrededor: “a mí me gusta más el Ribera que el Rioja” o viceversa. Vamos con la cocina. Trescientos cocineros de Rioja y otros tantos de Ribera se juntan para elaborar cada uno un arroz con caza menor. Todos utilizan el mismo tipo de arroz, que en un sitio se llama Tempranillo y en otro Tinto Fino. Cada cocinero le dará al guiso su toque personal; unos le pondrán más o menos azafrán, otros hierbas aromáticas distintas, lo salpimentarán en mayor o menor medida, utilizarán la carne fresca o adobada, el tiempo de cocción y reposo serán distintos, pero al final el plato se llamará “Arroz con conejo a la Riojana” en Rioja y “Arroz con conejo a la Ribera del Duero” en Ribera. ¿De verdad, de verdad, ese consumidor final que pide el vino a “temperatura ambiente” y que no conoce más de tres o cuatro uvas, es capaz de distinguir dónde se ha elaborado el arroz? Pues igual con los vinos, sólo que el enólogo utilizará el mosto como base añadiéndole las levaduras más adecuadas, el tiempo de maceración, la presión óptima en el prensado, temperatura de fermentación, el tiempo de barrica y botella…etc., etc.

 

De otra cosa no sé hasta qué punto, pero de gastronomía y vinos gozamos en España de una riqueza incomparable, así que, ¿por qué nos tenemos siempre que ceñir a comer arroz? ¿O ensalada, si pedimos un vino blanco? No digo que la oferta de un bar sea demasiado grande, no se puede tener veinte botellas abiertas con el riesgo económico que eso supone, pero aún siendo cara, ¿no sería rentable tener una máquina de hidrógeno para sellar las botellas y que duren mucho más tiempo? Digamos para seis botellas de distintas regiones y otras seis de blanco en cámara con tapones de vacío. Los amantes del vino lo agradeceríamos infinitamente. No quiero decir con esta propuesta que no se tengan representaciones de las “tres R”, pero a veces me gustaría poder tomarme un Viognier, un Riesling, una Garnacha…, y así, en lugar de pedir un vino por su D.O., pedirlo por la uva que al final es la que manda, porque al igual que cuando pedimos un plato nos preguntamos qué nos está pidiendo el cuerpo, es exactamente lo mismo cuando pedimos un vino.

 

Y acabo con un pequeño deseo que me gustaría que los profesionales de la restauración llevaran a cabo: estoy hasta los mismísimos de los diminutivos. Cuando pido un vino quiero que me sirvan un vino, no “un vinito”, y si pido Ribera no quiero “un Riberita” y así sucesivamente. Con Rueda es más difícil porque “Ruedita” no suena tan bien, pero lo cambian por “un verdejito” e incluso esos camareros que hacen horas extras en el Club de la Comedia, nos ofrecen a veces “un pendejito”. Para morirse de risa.

 

El Caledonio
 
 

Politica y Educación

04 Dic
antonio-en-cuencaNo me estoy refiriendo, ni mucho menos, a los cambios en los planes y leyes sobre Educación que nuestros admirados políticos van cambiando continuamente, sin que al parecer los estudiantes consigan mejorar su nivel cultural. Me refiero a la que, además de los maestros, era labor principal de nuestros padres. La llamada Ley del Péndulo parece que funciona. En mi más tierna infancia bastaba una mirada de mi madre para tenerme tranquilo y sosegado en cualquier situación y más si se trataba de una visita de cortesía a la casa de algún amigo o familiar. Sólo eso, una mirada. No hacían falta palabras ni amenazas. Cuando crecimos con un ideario más o menos progresista, pensamos que la libertad de acción de nuestros hijos era más importante que su comportamiento, así que leímos y nos empapamos de las propuestas de Summerhill, uno de los libros que más han fomentado lo que hoy tenemos que lidiar con nuestros niños y adolescentes. Así, si una criatura se empeñaba en tirar pellas de barro contra tu puerta o tus ventanas, la dejabas hasta que se cansara y luego con finas palabras, nada de tacos ni blasfemias, le explicabas que aquello estaba mal. No digo que no funcione con una de veinte años, pero desde luego no con una de cinco.

 

 
Ese péndulo ha terminado por llegar a un punto en el cual una pequeña que no levanta dos palmos del suelo, se lie a patadas con su madre porque no le compra el vestido del escaparate, o que algún energúmeno del mismo tamaño y edad, corretee gritando entre las mesas del restaurante haciendo que se nos indigeste la comida. Eso sí, los imbéciles de sus progenitores de vez en cuando, muy de vez en cuando, les ruegan que no hagan eso o lo otro porque están molestando a los señores, a veces con las estúpidas y manidas amenazas de “si sigues así te vas a quedar sin postre”. Les vendría estupendamente un par de hostias bien dadas. Me refiero por supuesto a los padres, no a los niños que para su desgracia y si el tiempo no lo remedia, serán siempre unos impresentables maleducados aunque no tengan culpa alguna.

 

 
Tampoco me refiero a los burguesitos catalanes que quemaban fotos de Juan Carlos ante las arrobadas miradas de pijas como ellos. ¡Qué hombretones y machos son mis niños! Saben que no les va a pasar nada excepto ocupar por unos días portadas de la prensa o minutos de gloria en el telediario. Como tampoco le va a pasar nada al maleducado de Diego Cañamero que se presenta en el Congreso el día de su solemne apertura, llevando en su camiseta la leyenda “Yo no voté a ningún rey”. Tampoco te voté yo a ti, mamarracho, y te tengo que aguantar porque a eso se le llama democracia y te recuerdo que la Constitución Española aprobada mayoritariamente, contempla la figura de Monarquía Parlamentaria en la que el Jefe del Estado es el propio rey. Pero claro, por salir en los papeles, lo que sea. Tampoco te va a pasar nada. Me hubiera gustado más que hubieras cambiado el lema por “Yo no voté a ningún caudillo” y te hubieses presentado de esta guisa en las Cortes franquistas. Para eso sí que habría  que tener huevos.

 

 
Éste es un ejemplo entre cientos y da igual a qué partido pertenezca el bocazas de turno. Otro puede ser ver a Iglesias regalándole al rey la serie de Juego de Tronos en un momento absolutamente inoportuno. Digno de los hermanos Marx ver una fila de personas que van a realizar el saludo de cortesía, portando jamones, quesos, juegos de toallas, cajas de bombones, ollas a presión, Durex…etc., para regalar después del saludo.

 

 
Y aunque luego pida perdón, Sánchez llama a Rajoy “indecente” y éste a su vez “ruin, mezquino y deleznable”, palabra que por cierto me encanta. Rajoy acusa a Zapatero de “dar coces, de bobo solemne, de grotesco, indigno y cobarde”. González Pons se suma a la ristra y le acusa de “mentiroso e indecente”. Pablito, el de las comillas en el entrecejo que se cree que siempre habla ex cátedra, llama a Susana Díaz “indecente, cínica e hipócrita”, a Carmona “tonto y subnormal”, a Esperanza Aguirre “corrupta, ladrona y gentuza”. Podemos recordar también los epítetos que recibió el 15-M por parte de políticos educados en colegios de pago. La Aguirre les llamó “camorristas y pendencieros”, el concejal de economía de Castelló, Juan José Pérez, “híbridos de hiena y rata, malnacidos, fascistas y parias”, y Beatriz Jurado (¡por Dios chiquilla, cambia de peluquero!) presidenta de las Nuevas Generaciones del PP, les tildó de “jóvenes borregos que gritan en lugar de trabajar”. Hasta Fernando Sabater que no sabe qué hacer o decir para seguir siendo el filósofo de la moderación y parar su  imparable declive e influencia,  les llamó “mastuerzos, oportunistas y majaderos”.

 

 
El fair play brilla por su ausencia y no sólo es culpa de su mediocridad, evidente, también de los medios que hacen de corifeos de sus estúpidas banalidades, creando así el caldo de cultivo de el “y tú más”, en lugar de hablar de las medidas concretas de su programas y mantenerlas en el tiempo. ¿Verdad Sr. Montoro? Qué no iban a subir los impuestos… ya te digo.
 
Eso sí, totalmente distinto es que el ciudadano de a pie no tenga el derecho de insultarles, no sólo a ellos, también a su parentela de hasta tres generaciones atrás, sin dejar de lado al hechicero de su maldita tribu. Ante tanta estupidez, ignorancia y mendacidad, nos tenemos que desahogar de alguna manera. Digo yo.

 

 
El Caledonio
 
 

Norteamericanos, europeos y Trump

27 Nov
oporto02Mis entrañables amigos canariones utilizan la expresión “…pero qué os habéis creistéis?” cuando se ríen con nosotros de la forma de pronunciar las eses en nuestro peninsular-castellano modo de hablar. Me viene a la mente esta frase cuando leo y escucho las opiniones sobre la sorpresa de que un ente como Trump haya podido ganar las elecciones norteamericanas a presidente de la nación. Es verdad que en el recuento total de votos ha estado por debajo de su contrincante en más de dos millones de electores, pero las leyes electorales, parecidas a las que rigen en España, no siguen al pié de la letra aquello de “un hombre un voto”, que a la vista de la corrección política imperante debería cambiarse por “una persona un voto”, pero así son las cosas y además iguales para los dos contendientes.

 

Creo que tenemos tendencia a globalizar la población estadounidense a la luz de lo que vemos en el cine y la televisión y resulta que el nivel cultural que observamos en las películas de Woody Allen, en algunas series televisivas, en la moda y en el diseño, en los Premios Pulitzer, en sus investigadores y, en suma, en todas aquellas fuentes que aportan algo constructivo a la humanidad, es algo que se circunscribe a Nueva York, California, Washington y alguna otra capital importante del norte del país. El resto entra en eso que llamamos “La América profunda”, y en esta otra América se dan a mansalva los tipos cerriles que nos espantan en películas como Deliverance de John Boorman, con su famoso duelo de banjos (en realidad un banjo y una guitarra), y la horrible violación anal de Ned Beatty por uno de los salvajes hillbillies. A destacar el racismo presente en Gigante de George Stevens, donde los mejicanos son buenos para ir a la guerra y morir defendiendo el país, pero no para casarse con los hijos de los petroleros o pedir una consumición en un bar de carretera. Qué decir de Matar un ruiseñor, otra obra maestra de Robert Mulligan con –para mí- la mejor interpretación de Gregory Peck en el papel de un abogado que sabe que su cliente es inocente, que sabe que la gente de su pueblo también lo cree, pero que tiene claro que se está juzgando a un negro frente a la palabra de una blanca egoísta, estúpida y mentirosa. Hay decenas, para esto los norteamericanos no se cohíben a la hora de hacer autocrítica, así que acabo con Arde Mississippi de Alan Parker, basada en el asesinato de tres jóvenes activistas pro derechos humanos, por parte de ciudadanos del Condado de Neshoba, ayudados y luego encubiertos por la propia policía, muchos de cuyos miembros pertenecían al Ku Kux Klan.

 

Esto en cuanto a racismo y fanatismo, es algo que Trump tiene para dar y tomar, pero ¿qué pasa con la cultura? Pues que en una sociedad que culpabiliza a los árabes porque los imanes difunden leyes basadas en su libro sagrado, gran parte de la población sigue los dictados de sus propias sectas nacidas de un ultracristianismo que ni piensa ni razona, basando sus creencias en un libro lleno de errores, de matanzas, de asesinatos, de lujuria, de incestos, de contrasentidos, de estupideces que no resisten el más mínimo análisis racional. Todavía, según las encuestas realizadas por consultoras norteamericanas en el 2012, cuatro de cada diez personas adultas creen a pié juntillas en el creacionismo, la mayor parte por supuesto en los estados sureños. Es decir, el mundo lo hizo dios en seis días y como mucho tiene una antigüedad cercana a los 10.000 años. ¿Razones? Lo dice la Biblia y basta. ¿Y lo de la antigüedad? Fácil, se toman como base los años en los que se supone vivió Jesús, y se retrocede genealógicamente hasta Adan y Eva. ¡Equilicuá! que decía mi tía Encarna. Poco han avanzado desde 1925, año en que el estado de Tennessee condenó al profesor John Scopes por violar la ley que prohibía enseñar en las escuelas que el hombre desciende de un orden inferior de animales y la evolución. Votemos a Trump.

 

¿Y vosotras, queridas mías? ¿Por qué os rasgáis las vestiduras? Si como dijo Plauto “homo homini lupus”, el hombre es un lobo para el hombre, yo me atrevo a decir en un latín ciertamente macarrónico “hyaena femina feminae”, la mujer es una hiena para la mujer. Os quedáis boquiabiertas e indignadas porque más de un 40% de la población femenina ha votado a un impresentable que ha dicho de las mujeres cosas como lo bonito que es ver cómo una modelo de Playboy se pone de rodillas, que no le gustan las mujeres cerdas gordas, perras, patanes y animales asquerosos, que cuando eres una estrella puedes hacer cualquier cosa, como “agarrarlas por el coño, lo que quieras”, o que poner a trabajar a una mujer es algo muy peligroso. Pero, ¿habéis oído hablar a estas santas esposas en los documentales que todos, todos, vemos en la 2? Porque son más integristas y estúpidas que sus integristas y estúpidos maridos. Sí, esas que creen que está bien recibir de vez en cuando una paliza para entrar en vereda, que su hombre es su hombre por encima de todo y ellas un apéndice necesario para cohesionar la familia y que lo bonito es preparar un picnic para ir al campo a enseñar a sus hijos e hijas que ya han cumplido siete años, a disparar con todo tipo de armas. ¿Sabéis qué os pasa? Que sólo os fijáis en las protagonistas de Sexo en Nueva York o en las de The Good Wife y pensáis que todas las norteamericanas son así. Pues no, ni de lejos. Votemos a Trump.

 

Es verdad, tenéis razón, también han entrevistado a hispanohablantes que han decidido votar a este señor que utiliza la cabeza exclusivamente para llevar un peinado de circo, porque “hay que acabar con la inmigración ilegal”. Como él tiene ya los papeles en regla, no quiere que venga más gente que le pueda quitar su trabajo. Piensa igual que sus conciudadanos blancos, es decir, no piensa. Y debe ser verdad que está de acuerdo con frases como “Cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores…”. Ellos no han tenido la suerte de tener un Averroes entre nosotros que dijo “Esto es lo que ha sucedido en la tierra de al-Andalus con los descendientes de los árabes y bereberes, que la naturaleza, tras la mezcla de sangre, los ha igualado con los naturales de aquella tierra. Y por ello se han multiplicado entre ellos las ciencias”. En otras tierras se multiplicará la ignorancia si esto sigue así. Votemos a Trump.

 

Y así, ejemplos para llenar diez artículos más. Pero ¿no estamos viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro? Porque ¿qué pasa en nuestra querida y vieja Europa? Si en USA han votado casi la mitad de los electores a un esperpéntico señor, aquí, sólo en la UE, vamos ya casi por el tercio de votantes que se sienten unidos a los partidos de derecha o de extrema derecha.

 

Una rápida vuelta por nuestro Continente: en Austria, el Partido de la Libertad con el ultraderechista Norbert Hofer a la cabeza, ha recibido más del 49% de los votos de la población y ha estado a punto de convertirse en presidente del gobierno. Otro que como Trump, justifica que la población pueda comprar y llevar armas para defenderse de los muchos peligros que trae consigo la inmigración islámica. En Alemania, los partidarios de Alternativa para Alemania se están acercando peligrosamente a los socialdemócratas de Merkel, basando su oferta en los mismos puntos que otras formaciones ultraderechistas, es decir, Alemania para los alemanes y los veraneos en Canarias y Baleares. Qué decir del Frente Nacional francés liderado por Marine Le Pen, que ha conseguido el 33% de los votos jóvenes con el mismo discurso racista y chauvinista que sus colegas europeos, y cuyo padre y mentor –aunque ahora sean enemigos- dejó para la historia frases como “las cámaras de gas de los campos de concentración nazis no eran más que un detalle de la historia”, por la que fue expulsado del Partido.

 

La UKIP en Inglaterra, valedora del Brexit y cuyas propuestas xenófobas son en gran medida responsables de los hechos aislados, pero no por ello menos significativos, que se están produciendo últimamente contra los extranjeros. Timo Soini líder de los Finlandeses Auténticos está convencido de que su formación formará parte del próximo gobierno y parece que las encuestas corroboran sus palabras. El Partido Popular Danés fue el segundo más votado en las últimas elecciones, al igual que el Partido por la Libertad holandés al que se le profetiza lo mismo en las elección del 2017. A los Demócratas de Suecia le quedan todavía unos años para llegar a tener la fuerza de sus amigos europeos, pero todo se andará. De momento se están acercando peligrosamente al 20% de los votos.

 

Hungría, Polonia, Bélgica, Croacia, Eslovaquia, República Checa…, todos en mayor o menor medida con partidos derechistas en el gobierno, han tomado medidas que les sitúan a un nivel muy parecido al de Trump. Sólo hay que cambiar mejicanos por sirios, porque en lo demás, incluido el derecho al aborto o al matrimonio homosexual, el desprecio al diferente y el populismo más trasnochado, son como hermanos gemelos.

 

Mi esperanza es que el sur de Europa permanezca sordo a estos cantos de retrógrados sirenos. Quitando a los neonazis de Amanecer Dorado en Grecia, a los de la Liga Norte en Italia y algunos partidos más con escasa repercusión y representación, no parece que de momento tengamos una infección vírica que nos haga transitar por caminos no deseados. Que así sea y que dure.

 

El Caledonio
 
 

Biocultura 2016

19 Nov
La cita fue en IFEMA entre los días 10 y 13 de Noviembre, y he vuelto a visitar este evento intentando por todos los medios tomármelo en serio y no dejarme llevar por mi legendaria, en estos menesteres, incultura. Que me perdonen vegetarianos, lacto-vegetarianos, ecovegetarianos, veganos, crudiveganos, ecoveganos… y demás grupos que se preocupan por la alimentación más y mejor que yo, que sólo pongo pegas cuando el cocido viene sin relleno. Sí, en efecto, esa pelotita hecha con garbanzos, miga de pan, ajo, perejil y restos de carne y chorizo, rebozada con huevo y pasada por la sartén antes de añadir al guiso. Pertenezco al entorno de los cocitriperos sin remedio y es que ya estoy muy mayor para entrar en otros grupos seguro que más saludables.

 

 
Me muevo con respeto y curiosidad entre gentes de todo pelaje, desde encantadoras abuelitas que cargan con un carro de la compra lleno a rebosar, a jipis de toda edad con imagen más o menos parecida. Cabellos largos y mal cuidados (ojo, no sucios), luengas barbas y bigotes en ellos, alguno que otro también en ellas, axilas más bien peludas que se ofrecen bajo los floridos chalecos sin mangas…, vamos, un desprecio militante por las casetas que ofrecen Depilación Natural con agujas de aloe vera o piedras de moler trigo. Pantalones afganos o similares, sucintas camisetas sin mangas bajo chalecos floridos y sandalias que dejan ver pies con cierta pátina oscura procedente de la contaminación madrileña y uñas que harían feliz a nuestro añorado Rodríguez de la Fuente cuando hablaba del buitre leonado. Gente maja que siempre me produce ternura.

 

 
Camino entre fruterías ecológicas, puestos donde se vende tofu en todas sus variantes gastronómicas posibles (tres o cuatro), y muchos otros ofreciendo las infinitas posibilidades para mejorar la salud que tiene la quinoa, bendecida por la FAO que nombró al 2013 como “Año internacional de la quinoa”. Probé una cucharadita cocinada y sigo de lejos prefiriendo las lentejas de La Armuña, pero ya sabemos que sobre gustos hay mucho escrito aunque la gente no lea. Me paro frente a los que proclaman las bondades del kéfir, hongo alienígeno de película de terror que todos los progres teníamos en casa allá por los años 60’ del siglo pasado. Paso de la leche de yegua. Mis recuerdos salmantinos de cuando llevábamos al semental a montar a sus chicas, me impide pensar siquiera en probarla.

 

 
Entre las calles, miradas de desprecio de los vegetarianos y veganos a los vendedores de pollos ecológicos que proceden de huevos ecológicos de gallinas ecológicas, y más aún a los que publicitan los productos ecológicos derivados del cerdo con crianza ecológica, aunque sin ese marchamo, me da la impresión de que los jamones pata negra de cerdo ibérico criado en libertad, cumplen todos los requisitos sin anunciarse como ecológicos y además están de morirse de buenos. A la hora de comer, las cosas quedan claras: puestos veganos y vegetarianos prácticamente vacíos y colas interminables en los de hamburguesas, bocadillos de jamón y chuletas de lechal. Todo ecológico, eso sí.

 

 
Me preocupa un poco el agua del grifo que bebemos, porque he contado quince puestos con aparatos más o menos ingeniosos para depurarla y/o enriquecerla con hidrógeno. Será que el famoso H2O ha perdido el 2 y el agua llega raquítica a nuestras casas. Deben funcionar si hacemos caso a los precios, entre 150 y 250€ el invento. Hay también armonizadores energéticos para, supongo, armonizar energéticamente el agua. Se venden con un tapón vitalizador que además la activa. ¿Tiene usted en casa un agua perezosa, vaga de narices, que se mueve menos que un adolescente para sacar la basura? No se preocupe, nosotros le aportamos energía y vitalidad.  En el vídeo promocional de una de las marcas, una señora mayor que se parece sorprendentemente a nuestra tía Encarna, alaba las propiedades del aparato y las bondades de beber agua pasada por los filtros naturales, mostrando fotos de cómo estaba antes (horrorosa) y ahora (horrorosa).

 

 
Paso de largo sin pararme apenas en los productos de Cosmétika Natural (sí, con k), porque lo único que funciona a mis años es meter la plancha caliente para quitar arrugas y las viriles marchas wagnerianas para intentar elevar la moral, pongamos por caso, si hace falta elevar algo. Cuento, eso sí, que hay miles que prometen si no la juventud eterna, un rejuvenecimiento instantáneo a base de bañarse en sales de magnesio y lavarse con jabones naturales de los que hacía mi familia desde hace mil años a base de sosa cáustica y grasa de cerdo. Ahora, como está más barato, le ponen aceite vegetal en lugar de la grasa, pero el resultado es el mismo. Un jabón que te limpia hasta de malas ideas. Algunos preparados se anuncian como “el producto bio que nace del agua y de la tierra”. Espero que por el precio que piden tenga algo más. De niños hacíamos algo parecido en la calle y lo llamábamos “puches”.  

 

 
No soy del tipo de hombre que pierde un minuto en elegir ropa, me abrigo con lo que me compran personas que saben más que yo y mientras no me sienta un mamarracho, me lo pongo y disfruto. Digo esto porque los puestos de ropa tienen diseños para mí atrevidos pero con gracia e imaginación. Están los que proceden directamente de comunidades indígenas  que creo sinceramente que hay que ayudar aunque sea comprando una manopla para la cocina. En un mercadillo me probé el gorro inca, pero las carcajadas de los transeúntes y la mofa, bufa y escarnio de los niños que me rodeaban tirándome peladillas, me hicieron comprender que mi fisonomía era más de boina que de este tipo de calienta pelos. Por supuesto toda fibra utilizada en su confección es natural y ecológica. Me compre un par de calcetines terapéuticos para mejorar el riego sanguíneo y no tener sabañones. Yo conocía los de lana para dormir al pie izquierdo. ¿Recordáis recitándola a Tony Leblanc? “Nana, nanita, nana / duérmete chiquirritín / dentro de tu calcetín / de lana”. Whitman en estado puro.

 

 
Decenas de sitios para conseguir la relajación espiritual, desde el clásico yoga hasta la fitoaromaterapia pasando por la imposición de manos y el masaje. En uno de los primeros, tres encantadoras hindúes con sus preciosos trajes se afanaban para colgar el retrato de su pastor o como se llame, un señor con la carita amable de no tener problemas para conseguir adeptas. El hechizo se rompió cuando una de ellas le dijo a otra: “¡Joer tía ten cuidao, que casi se me cae la foto!”. Estas hindúes… Si quieres caer en el nirvana, escucha un concierto de Los Ramones musicado con cuencos de cuarzo. Te quedas frito, frito. Unos señores que parecían serios, ofrecían un artilugio personal e intransferible que te permitía conectarte con el cielo y con la tierra. Se enfadaron un poco al preguntarles que si por ser de Movistar hacían descuento en el precio por minuto. Ellos se lo pierden, tenía interés en ser su cliente.

 

 
Había muchas más cosas exóticas pero lo dejaremos para el próximo salón del 2017. Sólo una última reseña que me interesó mucho. Conté tres sitios donde vendían un aparato con la forma de una tetina de biberón, para “llevar la regla de una forma natural y ecológica”. Me acerqué con la mejor de las sonrisas a las tres señoras de uno de los puestos, preguntando con la amabilidad que me caracteriza cómo funcionaba la susodicha tetina y aunque les juré que en mi próxima reencarnación quería ser mujer y ligera de cascos como decían mis mayores o guarrilla como se dice ahora, me mandaron a la porra con soeces palabras y, creo yo, inmerecidas. Por favor, si alguna de mis lectoras o lectores sabe algo del tema, que sacie mi curiosidad. Por mucho que lo intento no consigo ver  en qué postura se coloca y por qué se llama natural y ecológica. Gracias.

 

 
El Caledonio
 
 

VII Copa Jerez

13 Nov
jerez-antonioEl pasado día 7 se celebró en la Cámara de Comercio de Madrid, la VII Edición de Copa Jerez, un concurso bianual de maridaje con vinos de la D.O. que lleva camino de convertirse, si no la ha hecho ya, en un referente internacional donde equipos de los más significativos cocineros y sumilleres, uno por restaurante, ponen todo su conocimiento y buen hacer en preparar innovadores platos acompañándolos con vinos de Jerez. No sólo equipos nacionales, intervienen también profesionales de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Holanda, Reino Unido y Rusia.

 

He pensado (malpensado) más de una vez que se han escogido estos siete países para que siempre ganen equipos españoles, porque aunque no he visitado todos, en mis viajes por Alemania, Estados Unidos y Reino Unido es verdad que he comido estupendamente, pero siempre en restaurantes italianos, chinos o hindúes, ya que su cocina autóctona, lo que se dice autóctona, es de lo más soso e insípido cuando no incomible para un glotón mediterráneo como yo. Por eso supongo (sólo supongo), que no se ha invitado a Francia o Italia: para que no nos hagan sombra. ¡Cómo somos!

 

La final se ha celebrado entre los restauradores de Cenador de Amós ubicado en Villaverde de Pontones y que ostenta una estrella Michelín, Atrio de Cáceres con dos estrellas, La Curiosidad de Cádiz y Casa Marcial de Arriondas (Asturias), también con dos estrellas Michelín, quedando este último ganador con Matteo Pierazzoli como cocinero y Juan Luis García como sumiller, pasando a la gran final internacional que se celebrará en 2017. Su armonía consistió en un Tottellini de faisán y algas maridado con Amontillado, y un segundo de becada con tres partes diferenciadas: Parfait de higaditos con Palo Cortado, Pechuga a la brasa con Amontillado y el Muslo guisado con Oloroso. Una verdadera sinfonía de aromas y sabores que se cerró con el Pedro Ximénez que pusieron como postre acompañando a una ensalada de chocolate con helado de hierbabuena.

 

jerez-juradoEl jurado estuvo presidido por Beltrán Domecq, presidente de la D.O., ayudado por los periodistas Carlos Maribona y Alberto Luchini, pesos pesados en el mundo gastronómico y por el sumiller de sumilleres Custodio López Zamarra. No era fácil discernir entre tanta calidad y presentación, y el resultado se hizo esperar pero valió la pena porque mientras sucedían las deliberaciones, nos habían preparado una cata “a ciegas” pero esta vez de alimentos no de vinos.

 

Me explico. El Consejo Regulador ha nombrado embajador gastronómico al periodista Pepe Ferrer, algo parecido al Brand Ambassador de whisky o champán, para dar a conocer las bondades de los vinos jerezanos en la cocina. Pepe Ferrer es una de esas personas que te caen bien a primera vista. Luego, cuando lo conoces en su faceta de comunicador te cae aún mejor. Yo tuve la suerte de estar presente en la cata que realizó en 2014 cuando terminamos el curso de Sumiller Especialista que impartía el Consejo Regulador, y verdaderamente pasé un rato de lo más agradable y sorprendente.

 

jerez-copas-y-chucharasPepe nos habla de que “la comida entra mayormente por los ojos” y preparamos nuestro cerebro para registrar las impresiones que esperamos dependiendo del tipo de plato que tengamos delante. Para potenciar la valoración del maridaje y no dejarnos influir por lo que vemos, sirve seis tipos de vinos diferentes, todos de Jerez claro, y prepara igual número de cucharitas donde vierte un gel preparado por él mismo de una receta culinaria, especia o condimento. Viendo una masa más o menos coloreada, hay que acertar a través del olfato y el gusto, de qué se trata. Puede ser una preparación de boquerones en vinagre, de almejas en salsa verde, de wasabi, de rabo de toro… de cualquier cosa que nos podamos imaginar.

 

Posteriormente se va uniendo el sabor del “plato” con los vinos, puntuando la opción de Fino, Manzanilla, Amontillado, Oloroso, Palo Cortado o Pedro Ximénez. Os aseguro que es impresionante la cantidad de matices, tanto positivos como negativos, que pueden observarse en cada cata. Es una actividad que tendremos muy en cuenta para realizarla en el viaje previsto a los Pueblos Blancos del próximo año.

 

Entre Abril y Mayo de 2014 escribí cuatro artículos sobre la D.O. Jerez, el último de ellos hablando del más que amplio maridaje que se puede aplicar con sus vinos. Sólo os pido que les deis una oportunidad. Seguro que os sorprenderán las armonías que se consiguen entre platos considerados como tradicionales y los vinos de la D.O. más antigua de España. Y si os gusta la cocina mejicana u oriental, no lo dudéis, utilizad estos vinos que nunca os defraudarán.

 

El Caledonio
 
 

Prensa veraniega

05 Nov
antonio-en-pragaEn mis tiempos, en mis lejanos tiempos, cuando llegaba la estación estival nacían en los periódicos noticias de lo más extraño que, en general, se llamaban “serpientes de verano”. Así, podías leer que un OVNI había aterrizado en Cantalasranas de Abajo y que los extraterrestres, muy majos y llanotes ellos, habían intercambiado fotos de la familia con unos lugareños que estaban en lo de las patatas. En un tiempo ajeno a las trampas visuales de un Photo Shop, se ofrecían espectaculares instantáneas del ternero con dos cabezas o de la gallina con cuatro patas nacidos en olvidados pueblos de nuestra geografía nacional. Aderezadas con el sabio doctor en medicina por la Universidad de Ohio, que había descubierto el remedio total contra la alopecia y con dos fotos de las llamadas “antes y después”, se presentaba a un señor con una cocorota monda y lironda y cara triste en el “antes”, que se volvía risueña y feliz en el “después”, luciendo una pelambrera capilar parecida a la de Michael Jackson de niño.

 

Ahora, al leer la prensa digital por aquello de no mancharse los dedos y ahorrarse unos pocos euros, parece que no han cambiado tanto las cosas. Si nos fijamos bien, podemos dividir las nuevas “serpientes” en 1) la decena, 2) la salud y 3) la miscelánea.

 

Dentro del primer apartado y recogidas por algún becario que no sabe contar más que hasta diez, algunas como éstas:
-Los diez deportistas con juanetes más guapos y sexis de los JJOO.
-Las diez ciudades más asquerosas del mundo y que jamás deberías visitar.
-Las diez cosas que no debes hacer nunca si viajas al Machu Picchu y tienes caspa.
-Los diez mejores trucos para acabar con los gases triperos.
-Los diez mejores sitios de Madrid donde comer patas de gallo fritas.
-Los diez mandamientos, ¿deberían revisarse?
-Las diez playas nudistas donde es obligatorio el traje de baño.
-Los diez políticos españoles que saben leer y que incluso entienden lo que leen.
-Los diez juramentos más utilizados por los hombres al hacerse la depilación brasileña.
-Las diez bromas pesadas más divertidas con resultado de muerte.

 

En salud, la imaginación del becario que lleva una semana hasta los ojos de porros, se dispara y nos ofrece sugerencias como:
-Cómo comer cocido y cenar fabada sin engordar ni un gramo.
-Por qué deberías desayunar alfalfa.
-Tomar aspirinas después del coito fomenta el cáncer de uñas.
-Dormir o no dormir con el preservativo puesto.
-¿Ser vegano ofende a Dios y a la propia Naturaleza? Pros y contras.
-Pierda diez kilos en dos días. (Jugando en Bolsa).
-Cómo combatir la artrosis de rodilla corriendo en los Sanfermines.
-¿Está de moda ser intolerante a algún alimento? Verdades y postureo.
-Jengibre y cúrcuma vs tortilla de patatas y callos a la madrileña. ¿Qué es más sano?
-¿Tienen conciencia los vegetales? Entrevista a un repollo de Tudela con impactantes declaraciones sobre el alma, el ego y la transcendencia a chucrut.

 

El apartado de miscelánea recoge interesantes artículos sobre todo aquello que una vez sabido, nos hace la vida más fácil y resalta nuestra cultura en los centros sociales donde nos movemos, incluso en las reuniones de comunidades vecinales o de partidos políticos:
-Identifica estos ciento treinta modelos de pela patatas por su mango.
-Habitaciones de ensueño a 10.000€ la noche. (No incluye cambio de sábanas).
-Las frases más estúpidas y horteras del programa “Sálvame que me ahogo”.
-Detenido un otorrino en Orense por utilizar la cera de sus pacientes en la fabricación de velas ilegales.
-Demostrado sin lugar a dudas: dos más dos son cuatro, diga lo que diga Hacienda.
-Utiliza la cal de su lavavajillas para pintar su casa en Santa Lúpula del Bienamado Corazón de Jesús (Córdoba).
-Detenido un ciclista tras hacerle el test de alcoholemia y drogas. Se paraba ante los semáforos en rojo, cruzaba a pié por los pasos cebra y no zigzagueaba entre los coches. Inaudito.
-Cómo influye la utilización del soplete y la deconstrucción de alimentos, en el importe total de la cuenta del restaurante.
-Sánchez Dragó imparte un curso en la Sorbona sobre el arte tántrico de sonarse los mocos hacia dentro.
-Despiden a un director general de una Empresa de telefonía móvil por intentar cumplir lo que dice su publicidad.

 

Por si fuera poco y dado que lo de “la responsabilidad es suya”, “ahora tienen la pelota en su tejado” y “actuaremos siempre con la firmeza que exige nuestro sueldo, perdón, nuestro puesto”, ya son temas muy cansinos, nos enteramos que unos padres se amparan en el derecho constitucional para poner a su hijo el nombre de Lobo. Seis días mareándonos con este importante tema. Espero que el niño les perdone por todas las bromas que tendrá que aguantar hasta que se lo cambie. Sí, efectivamente, la de Caperucita entre otras muchas. ¡Con lo bonito que hubiera sido llamarle Maldito Llorón Tocapelotas!

 

En tiempo de Olimpiadas y Eurovisión los profetas nacen como setas en otoño. Eso sí, no dan ni una. Los de las Olimpiadas porque siempre piensan que tenemos atletas para dar y tomar, sin darse cuenta que el dinero para promocionarlos cada día es más escaso y que no es muy probable destacar en un deporte cuando el entrenamiento de halterofilia se hace sirviendo bombonas de butano o el de marcha trabajando de cartero. En cuanto a la degradada Eurovisión, alguno ha salido en los papeles y en la tele, sentenciando que si queremos ganar, debemos dejar el chauvinismo a un lado y cantar en inglés, idioma que como se sabe lo entienden hasta los bosquimanos. Puesto 22. Eso sí, en inglés. ¡Ay say yay!

 

El Caledonio